Tras llegar a pamplona el 12 de septiembre de los pirineos y estar el 13 en mi pueblo, el 14 por la mañana me cogí el tren dirección Sahagún, con la incertidumbre, con la esperanza, con la ilusión, con las ganas, con la fuerza, con la lucha, con la superación, con las ganas de sentir, con las ganas de sufrir…. con las ganas de VIVIR.
Era la tercera vez que hacía el camino de santiago, la primera un mes entero en 2003, la segunda dos semanas en 2005 y la tercera 2 semanas en 2006.
Esta vez iban a ser dos semanas con mi amiga Camelia, a quien conocí en 2003 en el primer camino.
Puede pensarse que, a pesar de haber estado ya más veces en el camino, siempre en el camino francés, pudiera tener menos ganas de hacerlo, o menos ilusión, pero creo que cada vez que he hecho el camino, siempre ha sido diferente, siempre bonito, siempre aprendiendo de uno mismo y de los demás.
El día 14 llegué a Sahagún, con mi mochilón de más de 13 kg ya que llevaba mucha comida encima, y me puse a hacer dedo hacia Terradillos de los Templarios, lugar donde estaba mi amiga Camelia y donde iba a empezar a andar. Enseguida me cogieron, y me llevaron al pueblo. Allí, me junté con mi amiga Camelia, que ya había hecho migas con Giovanni, un Italiano mayor que nosotros pero que se convertiría a pesar de la diferencia de edad, en una muy buena compañía. Del pueblo no me acordaba mucho ya que hacía 3 años que no había estado allí, pero al ir al otro albergue a tomar algo, recordé el día que estuve allí, 3 años antes, en invierno, en un albergue en el que estaba yo solo durmiendo…algo totalmente diferente a la masificación de ahora. La primera noche dormí así así, los nervios, las ganas….
El 15 Terradillos de los Templarios – el Burgo Ranero
Comencé mi primera etapa, yo con mis botas todo emocionado!!! salí a caminar sólo, ya que Camelia y Giovanni habían partido a las 6 de la mañana y yo no quería madrugar tanto. La etapa fue de pensar, ya que caminé solo, sin compañía, y el paisaje es un paisaje de caminos y más caminos bordeados por árboles, pero zonas muy áridas, de secano, lugares que dan para meterse dentro de uno mismo, y pensar, pensar pensar….. la etapa la hice rápido y a buen ritmo, desde terradillos de los templarios hasta el burgo ranero, 30,4 km . En sahagún cogí a mis compañeros, que habían parado a almorzar, pero me descolgué ya que yo me entretuve en comprar y comer algo.
Para Bercianos del Real Camino les pillé, y me paré en el albergue del pueblo, sitio donde 6 años antes habíamos estado 1 noche de borrachera en plan tranki arreglamundos, y ahora me paraba a ver si tenían credencial. Recuerdo que junto a los hospitaleros ví a un chico, que resultó ser Fernando, el mexicano que más adelante iba a conocer, así como a una chica alemana que íbamos a ir viendo durante varias etapas del camino.
Un poco más delante de Bercianos pillé a mis dos compis, ya que el ritmo de ellos es más lento que el mío y poco a poco llegamos a El Burgo Ranero, donde dormimos el un albergue privado, cumpliendo el ritual, lavar la ropa, caña…hicimos la cena en la cocina, y mantuvimos una peculiar conversación con David, un chico que estaba allí en la cena, allí fue el primer día real de camino, ya que ya había caminado, dormitorio masificado, ronquidos…..
El 16 fuimos desde el Burgo Ranero hasta Villarente, fueron 23 kilómetros . El día estaba malo, lloviendo algún rato, pero precioso todo nublado, el arco iris……En Reliegos, paré a almorzar en un bar muy peculiar, lleno de frases, de firmas de peregrinos, donde me atendieron muy bien. Allí estuve almorzando con dos chicos creo que Alicantinos, uno de barba y otro de pelo corto, gente muy maja, también estuve allí con la madre con su hijo de unos 11 años, gente muy maja, que me comentaron que hacían varios días del camino de santiago por año, me hizo mucha ilusión verlos ya que me pareció muy grande lo que estaban haciendo, el chico ponía la nota de alegría infantil al camino…
En Mansilla de las Mulas, me paré en el albergue, donde por fin conseguí credencial que me dio la hospitalera voluntaria, chica que pareció familiar, puede que la hubiera visto alguna vez en otro camino de santiago, pero no pude recordar. Allí se quedaron la madre y el hijo, y los dos alicantinos.
Yo salí de allí hacia delante, sin saber dónde estaban mis compis, hasta que me llamaron y me dijeron que estaban en Puente Villarente, donde nos alojamos en un albergue privado que estaba genial, estuvimos hablando con la hospitalera un buen rato mientras comíamos, y después estuvimos lavando y fuimos a comprar la cena para la noche.
Allí coincidimos con la chica menorquina, con la que había coincidido un rato durante el día y con la que coincidiríamos más adelante.
Nos hicimos la cena, y a dormir, que al día siguiente había que caminar……..
El día 17 fuimos de Puente Villarente hasta Villar de Mazarife km
Como siempre caminé solo hasta León, es lo que tiene, cuando camino solo, voy sin pensar, a un ritmo muy rápido, casi a 6km por hora, ufff, es mejor andar con gente, que me modero más. La entrada a León la han cambiado, y a pesar de pasar por un polígono industrial, ya no es tan infumable como era unos años antes, aunque tampoco era nada bonita. Y allí me junté con Camelia y Giovanni. Estuvimos viendo la catedral, impresionado una vez más por las vidrieras que tiene. Me tomé un cola cao en un bar, me compré un bocata de jamón con tomate, y salí de León viendo San Isidoro y San Marcos…..la salida de León es horrible, calles y más calles hasta que sales por una urbanización y un polígono industrial hasta llegar al campo. Esta vez pillé a mis compis antes de llegar al albergue, el camino era precioso, transcurría por un páramo, campos y más campos, con bastantes encinas por medio, el sitio merecía la pena…….
Llegamos al Albergue de Jesús, que estaba como lo recordaba de años anteriores, pero con partes nuevas. Es un albergue peculiar, lleno de firmas, pintadas, frases, poemas, dibujos, un lugar donde 6 años antes habíamos celebrado un cumpleaños y lo habíamos pasado genial, aunque al día siguiente no tanto….
En ese albergue conocí también a la mujer de San Sebastián, que era su primer día, y resulta que era de un pueblo al lado del mío, de Falces, menuda casualidad.
En la tienda compramos cena, y mientras hacíamos la cena y cenábamos, nos bebimos entre los tres, 2 botellas de vino. De la cena ya iba un poco así así, acabamos de cenar y fuimos a la sala común, donde estuvimos hablando con una chica parecía que coreana, por cierto, a la que ya no volveríamos a ver.
Entre cerveza y cerveza, hablamos con el hospitalero, lo pasamos genial, hablando de la vida, las circunstancias….y cuando se retiró, vino el hospitalero con el que seguimos bebiendo cervezas…..fue una noche genial, para la 1 y media me fui a la cama, lo malo, que se me fastidió la tripa, y pasé mala noche y mala mañana.
Día 18 Villar de Mazarife – Astorga km
Me desperté, si se pudo llamar dormir a la sereneta que les dí a Camelia y a Giovanni, fatal, la tripa echa polvo, la cabeza igual, a las 8 de la mañana estaba muy mal, no quería, ni casi podía caminar, me acuerdo como si fuera hoy mismo de los pensamientos que bombardeaban mi cabeza, pues hago la etapa a dedo, en bus , en taxi, o me quedo aquí un día a descansar, o me pongo a caminar, y al final, me decidí por 3 opciones, quedarme en el albergue 1 día a recuperarme la resaca y autocompadecerme de mí mismo, coger un bus, lo que implicaba igualmente autocompadecerme, y luchar, andar, caminar, comerme mi resaca, mi cabeza, mi mala leche por haberme dejado llevar por el alcohol, el caso es que salí del pueblo a las 10 de la mañana, sin desayunar, con la garganta cartón piedra, el estómago fatal y la cabeza q casi me mareaba, pero con lágrimas en los ojos, ¿por qué? porque había elegido la opción más complicada para mí, pero mentalmente la mejor, la que implicaba lucha, contra mí, contra mi resaca, lo pasé fatal, fueron 2 horas y media por un camino infumable, sin peregrinos a esas horas, hasta el primer pueblo donde me tomé un acuarius de trago, las restantes horas hasta que llegué a las 5 y pico de la tarde a Astorga, ya me fui recuperando poco a poco, pero algo aprendí, que hay que intentar luchar, no rendirse, pelear como aquel día, sempre avanti sempre avanti me repetí hasta la saciedad, jajajaj si no, ni salgo del pueblo, ufffff el caso es que es un hecho real que resume muchas situaciones de la vida en las que nos rendimos, y no queremos luchar, hasta caer en la cuenta de que la lucha, al menos a mi, es lo que me hace sentirme vivo, otras veces no había sido capaz de luchar, de creer en mí mismo, pero el caso es, al menos, intentarlo. Otra conclusión a la que llegué, jajajja, es, por supuesto, no dejarse llevar por el alcohol, ni beberlo demasiado, como siempre, alguna cañita de vez en cuando pero poco más, porque luego pasa lo que pasa.
El caso es que caminando y caminando, llegué a hospital de órbigo donde tras comer un poco, continué dirección Astorga donde llegué hacia las 5 de la tarde tras unas cuantas horas caminando, agotado por el esfuerzo aunque feliz por llegar y por mi pequeño reto conseguido, y agotado por el último kilómetro que lo hice a toda prisa ya que empezaba a gotear, y sólo me faltaba llegar mojado en el último kilómetro.
Tras una buena ducha, fuimos a ver el museo romano, y luego a tapear, donde nos juntamos con el hombre de Logroño, el de Zaragoza que conocía todos los rincones de tapas de la península, y 2 compis suyos…..
La cena fue en un italiano, donde nos pusimos buenos de pizza, y a descansar a recuperarse del todo.
Día 19 Astorga – Foncebadón 25.5 km
Como siempre, comencé a caminar solo, rápido al principio, aunque después me junté con las 3 catalanas, dos de ellas iban desde San Jean, y la tercera iba desde Burgos, la última de ellas con los pies fatal, pero caminaba y caminaba, debe ser el espíritu del camino que hace que la gente se vea que tiene los límites muy pero que muy por delante de lo que pensaban que los podían tener.
El día estuvo bien, es una jornada de subida, tranquilita, pero subida, y llegando al Ganso, hice con las catalanas la primera parada del día aunque después continué caminando solo. Tras el Ganso, seguí hacia Rabanal, ya a buen ritmo. En Rabanal, me paré a comprar comida, comí a la salida del pueblo, y a partir de ahí, empecé a andar a gusto, me quedaban 5 kilómetros y pico de subida, y eso es algo que me encanta, por lo que anduve rápido rápido, ya que tras varios días de llanura, el llegar a una cuesta, fue para mí como una especie de aliciente.
En mitad de la subida, adelanté a 2 chicos y 2 chicas que caminaban juntos, chicos con los que días más adelante lo pasaría en grande!!, pero yo no lo sabía, yo vi gente, iba a mi ritmo fuerte, y les pasé. El caso es que al poco de pasarles había un columpio en un árbol, me subí con mochila y todo y comencé a columpiarme, hasta que me dí con fuerza y me golpeé la cabeza con una rama del árbol que estaba detrás y no la había visto, menudas risas me eché de mí mismo a pesar del golpe, que tampoco fue muy fuerte, pero que me dejó un chichón para varios días, jajajjajajaja. A los segundos del golpe, entre la risa y el dolor, comencé a caminar, y escuché unas voces detrás, pensando, uf, más vale que no me han visto, que vergüenza, jajajaajajaj.
En fin, que seguí hasta llegar a Foncebadón, donde estaban Camelia y Giovanni que habían llegado un rato antes que yo.
El albergue de Foncebacón dentro de su sencillez, era acogedor, tomamos un té, ducha, lavar la ropa, y a ayudar un poquito a preparar al cena comunitaria. Allí había de todo, Aleman@s, Frances@s, Italianos, Catalanas, Alicantin@s, un Navarrico….. todo un popurrí de gente y gente. Cenamos, y fui a una especie de oración donde cada cual contó un poquito su motivación para hacer el camino. Fue un acto muy bonito.
Tras la oración, llegaron los 2 chicos y las 2 chicas que había adelantado durante la subida y que habían cenado en el bar, y me fijé en ellos, porque eran de los pocos muy jóvenes, ya que hasta entonces, aparte del niño que ví, el resto de gente, el más joven tendría 35 años, y de 50 para arriba había mucha gente, así que era imposible no fijarse.
La noche allí estuvo bien, yo dormí genial.
Día 20 Foncebadón – Ponferrada 26,5km
Al día siguiente, partimos al amanecer, para llegar a la Cruz de Ferro de día con las primeras luces. Allí hicimos las fotos de rigor en ese sitio tan especial, me entretuve de nuevo haciendo fotos, y caminé un ratico con las catalanas hasta un poco antes del pueblo, ya que la bajada era empinada, de las que me gustan, y la hice a paso ligero casi corriendo, qué a gusto!!!!! Después llegué al pueblo El Acebo, donde almorzamos un bocata que era una explosión de grasa, pero estaba genial.
Caminé un rato hasta pillar a Camelia y Giovanni, y llegamos a Molinaseca, donde años antes, se había dado un baño uno del grupo que hicimos en el agua congelada, pero esta vez no hubo suerte y el agua no la habían embalsado, y solo se podía meter los pies, cosa que estaban haciendo los 2 chicos y 2 chicas que había visto el día anterior. Allí mismo en la terraza tomamos 2 cañitas de lo más a gusto, y comencé a hablar con una de las chicas que resultó ser de bizkaia, la otra era amiga suya y los 2 chicos eran cordobeses, estaban también con un chico uruguayo, y comencé a caminar con ellos.
Salí andando ya con ellos, y hablando hablando, hablando, fuimos llegando a Ponferrada. Un poquito antes de llegar, una de las chica y yo, vimos una fuente Romana al estilo de aquella época, y charlando charlando, llegamos dando un rodeo infumable hasta el albergue de Ponferrada, donde nos recibió la hospitalera con un abrazo a todos, y nos invitó a comer una paella que habían hecho para los peregrinos. Nos duchamos, y nos fuimos Camelia, Giovanni, Garras, Rocío, Félix, Rafa y Antonio de potes por Ponferrada.
La tarde estuvo genial, viendo el castillo por fuera (otra vez más, a ver cuando lo puedo ver por dentro!!!!) y acabamos cenando platos variaus, para una vez en el albergue, ponerme los tapones intentando dormir y que no me traspasara los tapones los ronquidos que parecía que iba a hacer un señor que había al lado de mi litera.
Día 21 Ponferrada – Pereje 27,8km
Comencé a caminar con el nuevo grupo que habíamos hecho, Camelia y Giovanni creo que habían madrugado más, y nos juntamos con otro chico, Fernando, que se unía a la comunidad del anillo, jajajaj. Tras dar varias vueltas por Ponferrada, el camino sale por entre huertas y casicas de campo hasta empezar a pasar pueblos. En el primer bar que vimos, desayunamos, cogiendo fuerzas. Nos juntamos con Camelia y Giovanni y caminamos ya todos juntos. Llegamos a Villafranca del Bierzo, caminando por caminos entre viñas y más viñas, cogiendo alguna uva de vez en cuando, y llegamos a Villafranca donde paramos a comer en la plaza del pueblo. Allí nos decidimos a continuar la marcha hasta el Pereje, un poquito más adelante, para así abreviar el día siguiente que iba a ser la subida al Cebreiro.
Tras la comida de Villafranca del Bierzo, continuamos, dejando atrás a Felix, que se quedaba a dormir en Villafranca, sin saber entonces que no lo volveríamos a ver hasta más adelante…….
La llegada al Pereje estuvo un poco fea, ya que era un arcén por la carretera, lo bueno, la compañía, que era genial!
Allí, tras pillar sitio en el albergue privado del pueblo, nos fuimos al río, donde lo pasamos genial, metimos los pies para refrescarnos, el agua estaba congelada, después metimos la cabeza, y allí comenzó lo bueno, ya que mientras dos estábamos a la orilla, otros tres estaban dentro del agua, y comenzaron a mojarse, las risas que se echaron fueron geniales, yo me partía de la risa, se mojaron de pies a la cabeza, y yo de envidia!!! Fueron dos minutos en que se estuvieron mojando, pero muy muy guays.
Tras ese relax, los 3 mojaus y los 2 envidiosos, volvimos al albergue a ducharnos, y una vez cambiados y lavada la ropa, fuimos a cenar donde otra vez más lo pasamos en grande.
Día 22 Pereje – Cebreiro 23,2km
Nos salió un día buenísimo, de sol….desayunamos y parte de la comunidad ya que un rato antes habían partido Camelia Giovanni y Rocío, salimos a caminar. La etapa empieza primero por arcenes de carretera, pasando por la autovía en alguna ocasión, en definitiva, feo, pero la cosa cambia cuando ya se mete en pequeños pueblos adentrándonos en la zona del Cebreiro, donde se va por bosques preciosos……Paramos a comer algo, y seguimos la ruta hasta juntarnos con los tres adelantados del día, que como van más despacito, se van quedando atrás.
Empezamos la subida propiamente dicha del monte, el camino es un sendero de piedra suelta, siempre bajo árboles, y nosotros subimos a muy buen ritmo, sorprendiéndonos por adelantar a unas alemanas que en la zona llana nos habían pasado a paso rítmico las tres, pero al llegar a la cuesta parece ser que bajaron el ritmo, cada cual que siga su propio ritmo, no pasa nada.
Seguimos a buen ritmo, ¿Queda mucho? ¿Cuando empieza ese puerto tan bonito que íbamos a hacer? En esas estamos cuando llegamos al pueblo de La Faba, donde los que vamos, Rafa, Antonio, Garras, Chelo y yo mismo, paramos a tomarnos nuestras merecidas cervezas. Fue una parada estupenda, la temperatura era fenomenal. Enseguida llegó Fernando, Camelia, Rocío y Giovanni, que continuaron hacia arriba sin parar. Nosotros, enseguida continuamos la marcha hacia el pueblo del Cebreiro, ya por cuestas menos pronunciadas, pero con unos paisajes dignos de ver, era el gozo de los sentidos, ya que el paisaje de lo que alcanzaba la vista era espectacular. Nosotros a lo nuestro, hasta que pillamos a los compis, y todos juntos, nos hacemos la foto de la entrada a Galicia, un enorme hito que hace emocionar a más de uno. Un rato más, y llegamos al albergue, donde pillamos sitio, tuvimos suerte ya que poco rato más tarde se llenó. El albergue estaba renovado totalmente, la sala tenía toda la pinta de ser un nido de roncadores, tropecientas personas durmiendo en el mismo sitio……gracias a que los tapones aguantaron, que si no…….
Antes de cumplir el ritual de lavar, duchar, curar…. Nos fuimos a comer a un bar del pueblo, donde nos pusimos las botas.
Después llegó el ritual de siempre, lavar la ropa, ducharnos, relajarnos un ratito, curar las ampollas de los que iban mal, contemplamos un rato el paisaje que nos rodeaba, por un lado La provincia de Leon, por otro lado, Galicia…..sencillamente impresionante, con el espíritu feliz, ya que habíamos entrado en Galicia y parecía que ya quedaba menos por caminar.
El resto de la tarde de relax, y nos fuimos a picotear algo para cenar ya que apenas teníamos hambre. Tras la cena, salimos a la calle, y Camelia nos hizo una Queimada, sencillamente genial!!! Parecía que me podía pasar horas y horas mirando el fuego al quemarse el orujo, y así como yo, creo que todos. Con el Internet móvil de un móvil, hicimos el conjuro, tanto en gallego como en castellano. Después llegaron las imitaciones de los animales, que hicieron que nos partiéramos de la risa, aquello fue el colofón de un día grande, como fue la subida al Cebreiro, Galicia….y lo principal de todo, lo bien que lo estábamos pasando, aquel día me metí a la cama feliz por lo que estaba disfrutando, viendo, sintiendo…….aunque por otro lado, me invadió una sensación agridulce ya que sabía que había llegado el momento de la separación, ya que Rocío y Garras no iban a caminar muchos días más, y Camelia, yo, y Giovanni, teníamos que meter más kilómetros si queríamos llegar a Santiago conforme a las previsiones, y claro, el resto del grupo tenía menos prisa por llegar e iba a hacer etapas menores, por lo que la separación era inminente, pero bueno, había que disfrutar el momento…………
Día 23 Cebreiro – Triacastela 20,6 m
Nos levantamos como siempre, Garras y Rocío nos dijeron que se quedaban para bajar en Taxi ya que una de ellas iba con una tendinitis que le impedía andar, así que el resto que éramos pocos ya que Camelia y Giovanni siempre madrugaban, pues salimos a caminar. Aquel día caminamos Rafa, Antonio, Chelo, Fernando y yo. La etapa la hicimos rapidito, primero la subida al alto del Poyo, la foto con el peregrino al viento, y a comenzar la bajada hacia Triacastela. El camino es bonito bonito, pasando por pequeños pueblos, y llegando hasta el Castaño de 900 años en el que hay que hacerse la consabida foto………si los árboles pudieran hablar……….
Nuestras compis que iban a bajar en taxi, nos comunicaron que no lo pudieron coger, por lo que hicieron casi toda la etapa caminando…..impresionante.
Llegamos a Triacastela acalorados, el día era genial, y nos tiramos fuera del albergue hasta que llegaran las dos compis. Cuando llegaron, fuimos todos a comer, al bar, y el resto de la tarde lo pasamos de relax, hasta que llegó la hora de las compras, así que fuimos a la tienda del pueblo, compramos picoteo, un poco de bebida, y vasija para una quiemada que volvimos a hacer ese día. Lo pasamos en grande incluso comprando, haciendo el tonto como siempre, Camelia casi no nos da de cenar…………ainssssssss
La queimada estuvo genial, estaba también el brasileiro…. Que nucna la había visto hacer, lo pasamos en grande. Cuando llegó la hora de ir a la cama, nos metimos en la habitación y allí estuvimos hablando hasta altas horas, conversaciones trascendentales, la vida, los sentimientos, hubo tiempo para todo, fue una noche mágica………………
Día 24 Triacastela – Brea
Nos levantamos prontico, sin saberlo, era el día de la despedida…….ya que Garras y Rocío se cogieron el Bus par irse a Santiago ya que la lesión le impedía a una de ellas andar, así que con una gran pena, nos despedimos……….
A la salida del pueblo, me despedí de mis compis, ya que el camino se puede hacer por dos sitios, por San Xil, o por Samos, y como era más corto por San Xil, pues decidí ir por allí…..sin embargo……..sabía que iba a ser el día de la despedida, pero me apetecía alargar el tiempo que iba a estar con mis compañeros, y como por la ruta de Samos no había ido nunca, pues cambié de opinión a pesar de saber que iba a ser una etapa dura de muchos kilómetros.
Comenzamos a caminar, el camino es primero por arcén de carretera, hasta meterse por bosques, que a las 9 de la mañana estaban preciosos. Pueblicos pequeños, sitios recónditos, como esa pequeña presa, en medio de un pueblo, que hacía del lugar un sitio donde se detiene el tiempo, y puedes pensar, sentir, escuchar tu interior…….escuchar el silencio…
Poco a poco, llegamos a Samos, donde hicimos la visita guiada al santuario, un sitio muy bonito, la verdad, a pesar de lo que iba a ser la etapa, mereció la pena verlo, ya que ese lugar hacía pensar en los antiguos peregrinos que hacían el camino, y se detenían allí a dormir, peregrinos que hacían el camino pasando penalidades, pasando hambre, robos, asaltos…….nada que ver con nuestra ropa quechua, botas vibram, mochilas acolchadas, camisetas transpirables…..; también daba que pensar lo que es un monasterio en sí mismo, como lugar de oración, de recogimiento, de estudio.., así como los frailes y la vida que llevan..; se sea o no religioso, hoy en día me parecía digno de admirar, sea monasterio cristiano, budista o lo que sea.
Tras la visita, almorzamos un buen bocata, le dí a la señora del bar la cacerola para hacer la queimada para no llevar más peso ya que no la iba a utilizar más, y continuamos el camino.
La salida de Sarria es preciosa, el río, el parque fluvial que está al lado….que pena no haber dormido allí en un día de mucho calor, el sitio estaba para bañarse, tirarse en la hierba, descansar…..nos tuvimos que conformar con hacernos unas fotos del precioso lugar, y continuar adelante. El camino era después un buen sube baja, aunque hasta sarria se hizo largo largo…..pueblos, pueblos, más pueblos, sube por aquí, baja por allá, pocos peregrinos, algún ciclista….la verdad que a pesar de los sinsabores, la cosa merecía la pena un poquito por lo bonito del paisaje, y, al menos para mí, fue un día que me hizo pensar, y mucho… llegué al pueblo anterior a Sarria con una sed enorme ya que a lo largo que se hizo el día, se añadía que hacía calor……. Paramos Rafa y yo en el bar a tomar algo y a medio comer, y, al llegar el resto de compis, pues me despedí de ellos, ya que Camelia y Giovanni continuaban, y yo tenía que andar por la tarde por lo menos 3 horas más, así que continué………salí del pueblo a paso de liebre, en menos de 1 km iba sudando la gota gorda, secando casi la primera fuente que ví.
Llegué a Sarria acalorado, paré en el refugio, llené la botella de agua, pillé comida para picotear, y avanti avanti que ahora venía lo duro del día…..al salir de Sarria, saludé con la mano a Raymond, al Gaditano y las Mañicas, y a andar, andar y andar.
Para mí, fueron momentos en los que el cuerpo, tras un montón de kilómetros andados en el día, estaba cansado, la mente está cansada.. y el ánimo es lo que te tiene que hacer andar…..pero eso es algo tan personal…cada persona es diferente…..saliendo de Sarría, hay unas cuestas, y las subí a paso de liebre, no podía parar, era algo que a pesar del cansancio, salía de mi interior, sabía que tenía que patear y patear, pasé al Gallego que andaba con su mujer, iba cantando, silbando….pasé por el pueblo en el que 6 años atrás habíamos dormido en el suelo en esterillas y una señora nos había dejado cocinar en la cocina de su casa….yo caminaba y caminaba, fue una tarde en la que en cada pueblo, me tomaba una lata de refresco casi de trago, paraba 5 minutos y continuaba; iba picoteando lo que llevaba encima, era un caminar de decir venga, venga, venga, venga, adelante, adelante, adelante, que pin que pan, que pin que pan, que pin que pan, tipi tapa, tipi tapa, tipi tapa, voy, voy, voy, era un andar sin pensar, andar, andar, paso paso, izquierda derecha, la inercia me llevaba los últimos kilómetros....ya sabía a qué pueblo tenía que llegar, e iba contando los kilómetros que me quedaban, además, las dos últimas horas, fueron duras ya que no ví, prácticamente a nadie caminando, ¿Quién iba a caminar a las 18:00 de la tarde?
Pasé por una pequeña ermita llena de papeles, pintadas, escritos por peregrinos, qué recuerdos……… Las fuerzas poco a poco iban mermando, pero yo tenía un objetivo, llegar, estaba cansado, pero feliz, no por ser más que los demás, no por hacer más kilómetros que los demás, porque entonces hubiera estado equivocado, estaba feliz por mi pequeñita superación personal, por el no bajar los brazos, por el no rendirme, por el sentirme cansado, sentirme agotado…. por sentirme vivo.
Cuando quedaban 3 o4 kilómetros me junté con un grupito de gente de Gijón, gente con la que anduve hasta Brea, donde estaba Camelia y Giovanni.
Llegué al bar a las 19:30 de la tarde, allí estaba Luis (el de alicante) y la pareja que pensábamos que eran pareja pero eran amigos, formaban un curioso pero simpático trío que se hacían masajes en las piernas todas las noches.
Estaba agotado, tanto física como mentalmente, pero ya relajado por haber llegado. No me hice ni duchar, me comí un enorme plato de macarrones y unos cuantos filetes de pechugas de pollo. Estuve un buen rato hablando por teléfono, con un amigo, y con Garras que me había enviado la foto de la Catedral … después tuve una conversación con la señora del bar, hablando de la diferencia entre peregrinos y “turistas”, la verdad que fue una gozada charlar con ella, y me fui a la cama agotado, pero feliz, feliz por vivir.
Día 25 Brea– Palas de Rei 34,5km
Me levanté como siempre, más tarde que Camelia y Giovanni. Comencé a caminar el día estaba precioso, niebla baja, no hacía frio propiamente, se andaba rápido. Pasé al grupo de alicantinos a la hora de salir, charlé un poco con ellos, y continué hacia delante a mi ritmo, q a pesar de la paliza, no era malo. Después caminé un rato con un señor vasco, con el que fui un buen rato hasta que en la bajada a Portomarín le dejé ya que la hice a paso rápido. La entrada a Portomarín es preciosa, el embalse, la escalinata………allí me fui al super, y me hice un superbocadillo para almorzar, tenía todo el día para llegar, así que tras un ratico de descanso y el pertinente almuerzo, salí de nuevo caminando con el vasco, con el que mantuve una interesante conversación.
En Gonzar, me paré para tomar algo, y el vasco continuó hacia delante. Tras el refrigerio, yo a mi ritmo hacia delante, hasta que pasé el kilómetro 69 donde una peregrinas de sesentaytantos años, entre risas me hicieron una foto con el poste kilométrico.
Enseguida alcancé a Camelia y Giovanni. Estaban parados, Camelia iba fastidiada, echamos unas risas, y continuamos, parando cada media hora. Decir que la bravura de Camelia era algo fuera de lo normal, ya que casi desde el segundo día empezó con ampollas, después pasó a tendinitis, y cuando las tendinitis se le pasaron un poco, le empezaron a doler las plantas de los pies. Camelia fue todo un ejemplo de lucha, de tesón, de rasmia, de luchar, de luchar, sin mirar hacia delante, solo andar, andar, andar….Llegamos a Palas de Rei y el albergue estaba lleno, por lo que tuvimos que pillar una pensión donde dormimos los tres en una habitación.
Tras la ducha, lavar la ropa, y descansar, a tomar algo.
Aquella tarde la cosa ya empezaba a ponerse triste, pero alegre a la vez, ya que tuve que mirar cómo volver a casa en Internet, y eso significaba que el final estaba cerca……
Cenamos en un bar pulpo del rico, y nos fuimos a dormir con la ilusión de hacernos al día siguiente una etapa enorme en kilómetros, pero que nos dejaba para el segundo día, a Santiago a 4 horas de caminata. También fue la noche de la incertidumbre ya que Camelia estaba bastante al límite, y se sabía si iba a poder continuar o no, de hecho se estaba planteando la posibilidad de hacer la etapa en bus,
Día 26 Palas de Rei – Brea 43,4 km
Me desperté cuando partieron a las 6 de la mañana, pero yo hasta las 7:30 no me levanté, en mi línea… comencé a caminar con el amanecer, y estuve caminando un buen rato con la chica de Menorca, hasta que alcanzamos a Camelia, ese día los pillé superpronto, ella iba fatal. Las piernas vendadas….pero ella andaba y andaba hasta llegar a Melide, donde paramos a almorzar la consabida ración de pulpo. Qué rico estaba!!!!!!!
Tras pasar Melide, paramos un rato a descansar, y vimos por última vez al hombre de Logroño, ese tío era un relaciones públicas enorme, parecía buena gente…
La etapa, si queríamos llegar a nuestro objetivo pronto, tenía que ser larga, y Camelia la verdad que no iba nada bien. Paramos en Ribadiso, qué grandes recuerdos de 2006 donde David nos hizo una Queimada en aquel prado detrás del albergue..y al día siguiente, aquel temporal…………….Nosotros conformamos con unos buenos bocatas de fiambre, y algo de fruta. Después le hicimos a la Came un masaje en las piernas, y le vendamos, ella iba justa justa. En poco rato llegamos a Arzua, pueblo que pasamos de largo……. No se si fue en Calzada o en Ferreiros, tuvimos que pedir agua a un vecino, el cual nos dio muy amablemente.
Camelia iba fatal, le dolían las piernas, no podía andar, hasta que dijo, que en el siguiente pueblo se paraba y pillaba un taxi, cómo tenía que ir para que acabara bajando los brazos!, pero al llegar a aquel pueblo, Giovanni, y yo íbamos en silencio, con incertidumbre, y ella se calló, no dijo nada, siguió caminando, nadie hablaba, simplemente andábamos, era como si el tiempo se hubiera detenido, se paró, le cogí peso de la mochila, no dijo nada, y eso que algún día le había querido coger peso, anduvimos, se volvió a parar, le volví a coger peso, y siguió caminando, aquellos fueron momentos muy duros para todos, especialmente para ella, pero viéndolo después, tras el paso del tiempo, supone la lucha, el sacrificio, y tal vez aquel día no me dí cuenta de su esfuerzo, pero hoy y ahora, si que me doy cuenta, y lo aplaudo, eso es una lección enorme de la que aprender.........
Dentro de los momentos de penuria viendo sufrir a alguien, pues a veces las cosas sorprenden, y la sorpresa nos la dio la naturaleza, cuando en medio de un bosque, vimos en un mismo sitio a 3 o 4 ardillas, eran preciosas…eso nos hizo olvidar un poquito lo mal que iba nuestra compi. Al ratico, paramos otra vez, y al final llegamos a un pueblo donde nos alojamos en una pensión a pie de carretera. Recuerdo las palabras de Came que dijo que de ese pueblo no pasaba, pero estoy seguro que si no llega a haber pensión en el pueblo, ella hubiera caminado más.
Yo estaba cansado, había llevado mucho más peso del que solía llevar, ya que apenas le dejé peso a Camelia, pero lo mío no era nada comparado con lo que tuvo que sufrir mi compi, lo mal que tenía que ir para querer coger un taxi, para que dejara que le llevara peso. Para mí era difícil llevar más peso, pero yo iba bien, ella no iba bien. Lo de ella es mérito, lo mío…ella hubiera hecho lo mismo por mí.
Aquel día, me dí una ducha larga y merecida. Bajamos al bar a cenar, e inmediatamente nos fuimos a la cama, dormimos en unas camas estupendas….
La sensación del día fue agridulce. A pesar de todo, lo estaba pasando genial, pero era el día en que un día más y todo se acababa, los amigos que había dejado detrás, las sensaciones, la vuelta al trabajo….pero era el día de llegada a Santiago, el día del objetivo final, que aunque el objetivo es el camino, también es Santiago. Iba a ser un día de emociones……………..
Día 27 Brea – Santiago de Compostela 23,6 km
Me levanté antes de lo normal, pero eso sí, no tanto como Camelia y Giovanni que habían salido a caminar un rato antes. Salí de noche cerrada, estaba precioso, un par de veces casi no encuentro el camino, no había nadie más caminando, y hasta llevar andando hora y pico no ví a nadie más caminando. El camino va entre bosques de eucaliptos, y había una niebla que le daba un aire mágico al paisaje. Yo iba a buen ritmo, ya que tenía que coger a Camelia y a Giovanni para llegar juntos a la plaza del Obradoiro. Los kilómetros pasaban bajo mis pies a buen ritmo, queríamos llegar para la misa del peregrino a la catedral.
Finalmente les pillé en un bar, donde desayuné, pero ellos siguieron, y les pillé por segunda vez en el Monte de Gozo donde vimos Santiago de Compostela.
La entrada a Santiago es larga, parece que ya estás dentro pero hay que dar varias vueltas hasta que entras en las calles del casco viejo, y se ve una torre de la Catedral.
La emoción es grande….
Lo siento Camelia y Giovanni, pero al llegar a la parte de atrás de la Catedral , ví la puerta de entrada a la plaza, las escaleras, un chico tocando la gaita……no pude evitar entrar a la plaza corriendo, me salió de dentro, entré hasta el centro de la plaza, me tumbé en el suelo encima de la mochila mirando la plaza…..fue emocionante.. segundos más tarde llegaron Camelia y Giovanni e hicieron lo mismo que yo, nos quedamos absortos mirando la fachada….tras un rato de emoción, entramos a la misa del peregrino, vimos el Botafumeiro, sencillamente espectacular, y fuimos a darle el abrazo al Santo.
En aquellos instantes me acoré de los compis que habían quedado atrás, y con los que no pudimos compartir el momento de llegar a Santiago..
Después nos juntamos con el hermano de Camelia, Nanso, y tras un par de vinos, nos fuimos a comer estupendamente en un restaurante. Nos lo merecíamos.
Por la tarde, ellos se fueron por Santiago, y yo fui a pillar billete para el autobús para la noche. A la vuelta, iba a ir con ellos, pero fui a la plaza del Obradoiro y me senté en medio mirando la fachada contemplando la catedral.
Aquellos instantes fueron mágicos, pensando cuanta gente y gente tan diferente a mí, sintió lo mismo al contemplar la catedral, religión, creencia, fé, camino pagano, lugares de energía, celtas, finisterre.......el caso es que todos vamos a santiago,¿Por qué?
Para mí el camino resume la vida en muy breve espacio de tiempo, entra y sale gente, días tristes alegres, lo pasas mal, bien.... no se, el caso es que cuando llegas a santiago, ya no hay más flechas, yo soy de los que piensan: sigue tus propias flechas, el camino acaba en santiago, qué fácil es seguir flechas, pero cuando llegas a casa, a tu vida diaria, allí no hay flechas que seguir, hay que buscarlas en cada decisión que tomamos, cada camino de vida que elegimos, creo que el camino de santiago acaba en Santiago de Compostela, pero a la vez, empieza allí.........el camino de nuestra vida.........
Estuve como una hora pensando, mirando, emocionándome, viendo las caras de más peregrinos que había por allí, gente desconocida pero con algo en común conmigo. Hice varias fotos a peregrinos, me hicieron alguna foto. Estuve charlando con unas peregrinas que habían hecho parte del camino francés, gente muy maja.
Más de una hora emocionado, simplemente mirando, sintiendo, feliz, habían sido 13 días caminando, un sinfín de emociones cada día, buenos amigos que había hecho……
Había tenido un día de resaca, jjajajaja, de soledad andando solo, de diversión………….. falta mucho, hemos llegado ya, me aburro, cuando empieza esa etapa tan bonita del camino de santiago? .......tiempo para pensar, para encontrarse a sí mismo, para descubrir gente maravillosa que es capaz de dejar la facilidad de la vida en sus casas, para resumir su vida en una mochila, viviendo con lo justo, durmiendo donde hubiera sitio, con un solo objetivo, que era caminar, ya que estando bien, estando mal, lluvia, viento, siempre andar, andar, andar, como leí en el camino una frase escrita en algún muro, en alguna pared:, “El camino de la vida es diario y NADA puede pararte”.
Después me junté con Camelia, Giovanni y Nanso, y nos fuimos de potes y pintxos para cenar. Tras aquello, me fui andando a la estación de autobuses para coger el bus que me llevaría de vuelta a casa.
La vuelta fue larga, 8 horas hasta Vitoria/Gasteiz en las que no dormí casi nada. Una vez allí, pillé ticket para el bus de Pamplona una hora después y me fui con dos peregrinos a tomar un cola cao. La hora de autobús hasta Pamplona fue bonita, hablando con Gustavo el chico brasileiro que vivía en olazti, y con el alemán. El alemán era una persona digna de escuchar, y su conversación, y el posterior café en la estación de autobuses de Pamplona, fueron instantes mágicos como colofón al Camino de Santiago.
Bajé en villavesa (transporte urbano en nabarra) y a casa.
Esa noche no hubo ronquidos, al día siguiente no había mochila a mi espalda, no había flechas que seguir……tendría que buscarlas en el fondo de mi corazón.
Garras, Rocío, Antonio, Rafa, Fernando, Félix, Giovanni, Camelia, Chelo…....(las 3 catalanas, el de córdoba, las mañas, el gaditano, Raymond, el señor catalán que caminaba siempre despacito con sus chancletas, pero que siempre llegaba y con el que tuve varias conversaciones durante diferentes días, el vasco, la chica de menorca, los de valencia, la madre con su hijo, el de zaragoza, el de logroño tan dicharachero (era el relaciones públicas del camino), su compi de madrid que se tuvo que ir por una tendinitis en Ponferrada…..) y tanta gente con la que compartí pequeños instantes pero que teníamos el mismo objetivo, caminar….. para mí, como leí en un albergue en una frase: “El objetivo no es Santiago, el objetivo es el camino”
Cuando pienso en aquellos días caminando, luchando, pensando, se me vienen a la cabeza un montón de momentos pasados con la gente, los potes el día de ponferrada, la cena, la comida en villafranca, las risas en el río en el pereje, el día del cebreiro, la queimada, lo bien que lo pasamos en triacastela, y el día de la despedida al día siguiente que fue duro duro..............por cierto, que en sarria lo justó les saludé a las mañicas y al gaditano, había sido un día duro y tenía que andar muchos kilómetros ese día, e iba lanzado….
Cada cual es capaz de luchar o sufrir hasta cierto punto, y para mí, el camino, hace que saquemos lo mejor de nosotros mismos, la lucha, el aguantar, ya que ves a gente que está mal, muy mal, pero con un objetivo, andar andar y andar, eso es algo que es digno de admirar, ya que en la vida hay instantes en los que bajamos los brazos, y no queremos luchar, sin embargo en el camino, la lucha es diaria, y hay quien deja el camino, pero ya es por fuerza mayor tras luchar y sufrir hasta la extenuación……… ¿Por qué ha habido en mi vida diaria ocasiones en las que he bajado los brazos y no he querido luchar?
Espero poder luchar, sufrir, sin bajar los brazos……. no te rindas, no mires adelante, simplemente avanza, avanza, avanza, avanza, avanza, un paso más un paso más…….
La vida es un grito a la lucha interior, a la superación personal, a vivir, a creer en sí mismo, a luchar sin rendirme jamás, el camino de la vida es diario y nada puede pararte, sempre avanti es el lema
Dani